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Encuentran que la «rugosidad» de la Luna podría ocultar agua en las sombras

Un nuevo estudio realizado por científicos de la NASA sugiere que las sombras proyectadas por la superficie rugosa que caracteriza a la Luna crean zonas frías que podrían acumular hielo de agua, anunció esta semana la agencia espacial estadounidense.

Debido a que no hay atmósfera para regular la temperatura durante el día, la superficie de la Luna se calienta lo suficiente como para evaporar el agua, sin embargo, el satélite natural de la Tierra parece tener líquido congelado por todas partes, incluso más allá de los polos y durante el día. Hace más de una década se detectó la presencia de moléculas de agua en el lado diurno de la Luna y esos datos fueron corroborados en 2020 por el Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA).

«Estas observaciones fueron, al principio, contradictorias: el agua no debería sobrevivir en ese entorno hostil. Esto desafía nuestra comprensión de la superficie lunar y plantea preguntas intrigantes sobre cómo los volátiles, como el hielo de agua, pueden sobrevivir en cuerpos sin aire», comentó el astrofísico del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) Björn Davidsson.

En el reciente estudio, publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, los autores sugieren que las sombras creadas por la «rugosidad» de la superficie lunar proporcionan refugio para el hielo, lo que permite que se forme como escarcha superficial lejos de los polos lunares. Para ello, crearon un modelo informático basado en las imágenes de cráteres y rocas tomadas por las misiones Apolo de 1969 a 1972.

Dada la ausencia de una atmósfera espesa que distribuya el calor alrededor de la superficie, las áreas con sombra y extremadamente frías pueden estar próximas a las áreas calientes expuestas al Sol. Durante el día lunar, la escarcha de la superficie acumulada en estas áreas frías se expone lentamente a la luz solar y se desplaza hacia la exosfera de la Luna. Luego, cuando las moléculas de agua se vuelven a congelar, se acumulan como escarcha en otros lugares sombreados, y este movimiento del agua también permite que sea retenida, explican los investigadores.

«La escarcha es mucho más móvil que el agua atrapada. Por lo tanto, este modelo proporciona un nuevo mecanismo que explica cómo se mueve el agua entre la superficie lunar y la fina atmósfera lunar», señala Davidsson.

Los autores consideran que su investigación podría ayudar a comprender mejor el papel que juegan las sombras en la acumulación de hielo de agua y moléculas de gas más allá de la Luna, como en Marte, los anillos de Saturno u otros planetas.

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