Curiosidades

«Hallazgo excepcional»: Encuentran en España el cráneo seccionado de un íbero de hace 2.200 años que permitirá reconstruir el origen de estos grupos

Arqueólogos españoles han encontrado un cráneo seccionado íbero que data de alrededor del siglo III a.C. en una excavación del yacimiento de Olèrdola, en la provincia de Barcelona, liderada por el Museo de Arqueología de Cataluña (MAC).

Se trata de un «hallazgo excepcional» en España, en palabras del director del museo, Jusèp Boya, durante la rueda de prensa que ha celebrado este jueves para dar a conocer el descubrimiento ante los medios de comunicación.

«Estamos frente a un monumento nacional», explicó Boya sobre un hallazgo que permitirá el estudio genético de las poblaciones de ese periodo en la Península Ibérica.

Los restos, que incluyen la parte anterior del cráneo, calvaria, maxilar y malar, sugieren que corresponden a un hombre de entre 18 y 25 años de edad, según el estudio preliminar. Se encontraban en una de las torres de la muralla romana del municipio, que fue construida sobre los restos de otra ibérica que había sufrido una severa destrucción. 

El descubrimiento se produjo entre el 29 de noviembre y el 3 de diciembre del pasado 2021, cuando los investigadores, de manera imprevista, hallaron las diferentes partes de este cráneo, un tipo de restos que nunca antes habían sido vistos en Olèrdola.

«Símbolo de poder»

La responsable del museo en Olèrdola, Núria Molist, ha detallado que la posición de los restos y su fragmentación hacen pensar que la cabeza podía estar situada a cierta altura, como «un símbolo de poder», y que se habría roto y mezclado con los escombros tras el colapso de la torre en el siglo III a.C.

Se sabe que algunos pueblos íberos catalanes exponían públicamente las cabezas cortadas de los enemigos vencidos, se cree que como trofeos de guerra. Sin embargo, se trata de la primera vez que este ritual se documenta en territorio de la tribu de los Cossetans, siendo la cabeza cortada descubierta más al sur de Cataluña.

La excepcionalidad del hallazgo radica en la dificultad de encontrar restos de este tipo debido a que los miembros de la cultura íbera realizaba rituales de incineración que hacen inviable preservar material genético.

Así, este descubrimiento, junto a los pocos restos humanos existentes de la misma época, es vital para realizar estudios y análisis genéticos que permitan conocer los orígenes de los grupos humanos que habitaron la Península Ibérica entre los siglos IV y I a.C.

Ahora, este cráneo ha pasado a ser la pieza estrella de la exposición ‘El Enigma íbero. Arqueología de una civilización’, que está disponible en el MAC hasta el próximo domingo 16 de enero.

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