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Al Chelsea le basta con lo justo

El Chelsea jugará su octava semifinal de la Liga de Campeones tras certificar su pase ante un digno Oporto (0-1), que lo intentó con sus armas, pero que no le dio ante un rival de más envergadura, que a falta de brillo tiró de eficacia y solidez. Los de Conceiçao se dieron al menos el gustazo de ganar el partido con un golazo descomunal de Taremi en el 93′, uno de los mejores de la competición. Enganchó una tijera que se coló por toda la escuadra. El equipo de Tuchel, que había hecho los deberes en la ida, fue un punto inferior a lo que mostró contra el Atlético en cuartos, pero fue suficiente para meterse entre los cuatro mejores de Europa. No es poca cosa. Y una vez ahí, por qué no soñar.

No fue el Oporto un rival cómodo en ningún momento de la eliminatoria, pero los de Conceiçao cayeron por puro nivel individual. Rara vez fue capaz de desbordar el entramado del Chelsea, más allá de alguna escaramuza de Corona (suya fue la mejor ocasión del Oporto tras deshacerse de Chilwell) o de Otavio. Y no se puede decir que no lo intentara ni que no tuviera intención de presionar y jugar en campo rival.

El Chelsea, que tiene muchos recursos en su plantilla, ha hecho de la solidez una de sus mayores virtudes. Entre Atlético y Oporto le han hecho un gol en cuatro partidos. Con el balón es temible cuando puede correr, lo sabía el técnico del Oporto y por eso reforzó el centro del campo con la entrada de Grujic. Sacrificó a Taremi y la manta no le dio para todo: se cubrió la cabeza, pero desprotegió los pies. Anuló al Chelsea, cortocircuitó el partido, pero a cambio le costó mucho crear ocasiones. La línea de AzpilicuetaThiago Silva y Rüdiger fue un muro casi insuperable.

Con todo perdido, Conceiçao metió a Taremi y el ataque portugués fue otro. El Chelsea encontró más pasillos para correr, pero era un riesgo que a esas alturas el Oporto tenía que correr. Un cabezazo del delantero iraní avisó de sus intenciones. El partido fue muriendo, el Chelsea no acertó con sus carreras y Pulisic perdonó ya en el añadido. Cuando todo se encaminaba a un encuentro sin goles, Taremi se dio el gustazo de marcar uno de los goles de la Champions. La del Oporto fue una despedida con honor. El Chelsea vuelve a las semifinales de la Champions siete años después. El ambicioso proyecto sigue creciendo.

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