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Antonio Sola, el gurú español elegido por el Papa para formar a 50 jóvenes: “La política actual está en proceso de extinción como los dinosaurios”

Poco antes de la pandemia, en una cena con colegas en Buenos Aires, la charla derivó en reflexiones profundas, en miradas un tanto pesimistas sobre el mundo, en especial el de la política, en la necesidad de generar liderazgos distintos. Dos años después, Antonio Sola habla desde Costa Rica. En las próximas horas partirá hacia Roma, donde participará junto al Papa Francisco del lanzamiento de la Escuela Fratelli Tuti, el espacio que germinó en aquella cena.

Sola nació en Barcelona hace 49 años y se especializó en campañas políticas a punto tal de recibir el mote de gurú. Comandó poco menos de 500 campañas alrededor de casi todo el globo: en América, Europa, Asia y África, y se ufana de un récord de más del 70% de éxito electoral.

Su última aventura no persigue ganar una elección, sino formar líderes para un mediano-largo plazo. Como presidente de la Fundación Liderar con Sentido Común, integra el consejo directivo de la Escuela Fratelli Tuti junto a José María del Corral, presidente de la fundación pontificia Scholas Occurrentes y Juan Ignacio Maquieyra, director de la entidad educativa.

Su labor, dice, será variada: supervisión, recaudación de fondos, búsqueda de docentes. “Buscamos crear una tela de araña con nuevos liderazgos, con una mirada de presente y futuro para construir un mundo distinto, una nueva forma de hacer política pero de verdad”, dijo en una entrevista, a solo dos días de presentarse ante los primeros 50 jóvenes seleccionados para hacer el curso que cuenta con el aval del Papa Francisco.

-¿Qué fue lo que lo motivó a impulsar este programa por fuera del vértigo de las campañas políticas?

-Varias cosas. Por un lado, el principio civilizatorio de la historia de la humanidad. La evolución de la especie está derivando en el fin de un ciclo político en el mundo, en el fin de la intermediación, el fin de las ideologías, el fin de los partidos políticos… la política actual está en proceso de extinción como los dinosaurios. Allí surge la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias. Por otro lado, como ciudadanos necesitamos subirnos a un cogobierno. La revolución tecnológica cambió la forma en la que vivimos, en la que nos relacionamos y también la forma de hacer política. Esa nueva era nos tiene que pillar preparados para construir lo que necesitamos.PlayLa Escuela Fratelli Tutti reúne 50 jóvenes de distintas partes del mundo

-¿En qué aspectos puntuales ya se refleja ese fin de ciclo que menciona?

-Uno de los síntomas mas significativos de la muerte de las ideologías es el surgimiento de un pragmatismo mucho más lacerante que el de décadas anteriores. Diría que es un pragmatismo humanístico, formado en la persona, el sentido común y la buena voluntad. Con buena voluntad no me refiero al buenismo, sino a una nueva forma política que reformula una mirada muy agotada: cambiar los punteros políticos por políticos de clase, refundar la forma y el fondo.

– ¿Cómo creen que van a ser o, más bien, deberían ser los liderazgos del futuro cercano?

– Los liderazgos van a estar anclados en lo cooperativo, en lo solidario y altruista, con una mirada compasiva centrada en la persona, en ponerse en lugar del otro. Todo lo que viene es líderes con pensamiento crítico y estratégico, que capten la singularidad. A mí me formaron con la idea de que se necesitaban políticos racionales, pero diría que lo que necesitamos hoy está más del lado de los sentimientos que de la razón. Son los sentimientos los que abrazan el bien común y compartido.

-¿Se puede prever qué habrá en el medio, entre ese cambio de paradigmas?

– En el medio hay un peligro evidente: posibilidad de tener dictaduras, gobierno autócratas, el manoseo de las grandes potencias económicas, que diría que hoy son los que disponen de las puntocom. Es la parte oscura de una pelea brutal que está sobre la mesa para los próximos 50 años. Parece una fumada marihuanera lo que estoy diciendo (risas). Pero no es algo que vaya a suceder de hoy para mañana. Es un proceso que viene con cierta velocidad pero va a llevar por lo menos 25 años. Son muchos lo que están perdiendo, los que siguen siendo una amenaza real para el nuevo modelo de convivencia sociopolítica que necesitamos.

-En esa transición, ¿cuánto cambiaron las campañas políticas?

-Están cambiando todo el tiempo. En los últimos 24 meses, las campañas que estamos haciendo pasaron de la inteligencia individual a la colectiva y ahora estamos en la tecnocerebral. También pasamos del voto popular a un voto cerebral y ahora atravesamos un voto bajo la dictadura de lo que llamo emocracia, la dictadura de las emociones. A su vez, la política convencional del escándalo mutó a la politicaentainment, deben entretener. Las campañas verticales de antaño pasaron a ser horizontales y ahora diría que son por esporas. El ciudadano tiene cada vez más poder en sus manos. Estamos llegando casi a la desaparición de la política por intermediación. Los problemas se volvieron globalocales. Es el mundo que vino para quedarse y está en plena evolución.

-¿Qué tipo de democracia se necesita para enfrentar el cambio de era?

-Estamos viviendo un fin de nuestras democracias, se ha quedado muy estrecho para un futuro tan grande. Mi apuesta es por una democracia digital directa y participativa y eso coincide con el pensamiento de Francisco, que tiene mirada de la pobreza, un sentido de la humanidad, de la persona que es trascendental. Entonces podemos decir que ahí emergen las dos patas: la política y la religión. Se juntaron el hambre con las ganas de comer.

-La Escuela tiene un componente religioso evidente. ¿Cómo entra la religión en este proceso de construcción de los futuros políticos?

-Es un momento muy importante para las religiones. Hay una afrenta clara de detonar los fundamentos religiosos en el mundo. Claramente hay un interés por olvidar esos principios. La Unión Europea se erigió sobre la base de fundamentos cristianos y logró ser la más pacífica de la historia de Europa. Sin embargo, hoy esos fundamentos se ven acosados, son desprestigiados. Es un gran momentos para que las religiones piensen y se involucren desde la libertad.

-¿Qué aspiración tiene de cara a la primera camada de estudiantes? ¿En cuánto tiempo cree que van a poder impactar con acciones concretas en sus países?

-Mi aspiración es que primero tengamos paciencia. Tenemos que sembrar, generar autoconciencia, singularidad, capacidad de ser distintos, autocomprensión y autocrítica. Eso no sucederá en un año. Es un proceso e intuyo que los chicos van a tener la responsabilidad frontal en unos 15 años. Hemos perdido la paciencia. Necesitamos gente que tome en sus manos la transición y la lleve a un puerto seguro. La tecnología nos va a imponer la vertiginosidad, pero hay que tomarlo con inteligencia. Los cambios empezarán a verse en los próximos 15 y 20 años.

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