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Cómo será el pasaporte sanitario para acceder a los vuelos internacionales

Después de máscaras y pruebas de PCR realizadas menos de 72 horas antes de embarcar, una herramienta anti-coronavirus de alcance internacional podría pronto convertirse en un nuevo elemento indispensable para los vuelos en avión:el “Pasaporte de viaje” de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional.

Los viajeros internacionales deberán descargar una aplicación desarrollada por la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés) para conocer los trámites sanitarios a completar y descargar los certificados necesarios.

Después que Alan Joyce, el jefe de la aerolínea australiana Qantas, anunciara que los pasajeros de sus vuelos internacionales tendrían que ser vacunados para embarcar, ahora la organización aérea adelantó que desarrolla una plataforma digital, accesible a través de una aplicación para dispositivos de telefonía móvil, que reunirá toda la información necesaria sobre los trámites sanitarios a cumplir antes de emprender un viaje internacional.

De prosperar la iniciativa, que busca recuperar la actividad de una industria aérea fuertemente golpeada por la pandemia, la aplicación podría convertirse en una especie de pasaporte sanitario, que contendría todas las validaciones sanitarias necesarias para cruzar las fronteras.

Con el nuevo kit digital, el pasajero podrá conocer los trámites a realizar, los tipos de pruebas solicitadas, los laboratorios autorizados y las futuras vacunas a realizar. Pero si las autoridades lo aceptan, la aplicación también podrá registrar los certificados en forma de “Código QR”, que luego serían leídos por los escáneres en los aeropuertos, como tarjetas de embarque.

El “Travel pass” debería estar disponible a partir del primer trimestre de 2021, según explicó Alexandre de Juniac, Director Gerente de la institución, durante la Asamblea General de la IATA. “Hemos trabajado con los gobiernos para poder recopilar y mantener actualizada toda la información disponible sobre medidas sanitarias en los diferentes países”, dijo.Alexandre de Juniac, director gerente de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional. (REUTERS/Pierre Albouy/archivo)Alexandre de Juniac, director gerente de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional. (REUTERS/Pierre Albouy/archivo)

Hasta el momento las pruebas antigénicas esperan ser validadas por varios países para agilizar los viajes al exterior. La mayoría de los Estados siguen exigiendo las pruebas de PCR que se realicen durante un tiempo determinado.

Para IATA el complemento de una prueba antigénica puede facilitar los trámites; con una prueba que lleva 15 minutos, con una confiabilidad citada del “99,5%”.

Varios países ya han comenzado a digitalizar la documentación de prueba para el covid, así como los formularios que deben completar los pasajeros, en especial aquellos que arriban de una zona de riesgo por coronavirus.

El encuentro sirvió también para ponerle cifras a las consecuencias para el sector de la inactividad causada por la pandemia. Las aerolíneas perdieron un total de 157.000 millones de dólares entre este año y el próximo, rebajando aún más las perspectivas de la industria en medio de una segunda ola de infecciones de coronavirus y cierres que afectan a los principales mercados.

China quiere un paso más

Una herramienta digital global, así la exige el presidente de China Xi Jinping. Un sistema de monitoreo mundial que usaría códigos QR (Quick Response, en inglés, “código de respuesta rápida”, en español) con el propósito de restituir la movilidad de pasajeros en los viajes internacionales durante la pandemia.

Para el mandatario asiatico se necesita “armonizar aún más las políticas y estándares, y establecer ‘vías rápidas’ para facilitar el flujo ordenado de personas”.

Los códigos QR que propone el líder chino se utilizarían para ayudar a establecer el estado de salud de un pasajero. Sin embargo, este pedido que se realizó en medio del encuentro del G20 ya despertó la crítica de los defensores de los derechos humanos. Los opositores advierten que los códigos también podrían usarse para el control de la población mediante “una supervisión y exclusión política más amplias”.

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