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El escritor Sergio Ramírez admitió haber pasado “días difíciles” tras las acusaciones en su contra en Nicaragua

El escritor y antiguo vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez admitió este lunes haber pasado “días difíciles”, después de que la Fiscalía de Nicaragua solicitó su detención por “conspirar” e “incitar al odio”.

En un diálogo literario enmarcado en el Festival Centroamérica Cuenta en Casa de América, Ramírez recordó que la solicitud de prisión llegó cuando tanto él como su mujer estaban en Costa Rica, por lo que ha evitado ser detenido. “De esta manera me libré de acompañar a los 140 presos políticos que existen en Nicaragua”, aseguró.

En este sentido, el escritor denunció la detención y encarcelación de todos los candidatos presidenciales nicaragüenses e ironizó con que esa situación sería incluso “exagerada” para un novelista. Así, puso el foco en la persecución que sufre “todo aquel que amenace el poder ubicuo que la pareja (Daniel Ortega, y su mujer Rosario Murillo)” ejerce en el país centroamericano.

Durante su intervención, Ramírez ha indicado que “la lucha entre institucionalidad y caudillismo todavía no se ha resuelto en el siglo XXI en América Latina”. “Es algo pendiente en nuestra historia”, remarcó, antes de explicar que, por ello, es un recurso “insoslayable” al que acuden los escritores latinoamericanos. “Una realidad política que está llena de aristas, siempre interviniendo a los ojos del escritor”, añadió.El escritor recordó que la solicitud de prisión en su contra llegó cuando él estaba en Costa Rica por lo que evitó ser detenidoEl escritor recordó que la solicitud de prisión en su contra llegó cuando él estaba en Costa Rica por lo que evitó ser detenido

El ex vicepresidente nicaragüense también destacó la dificultad de que América Latina sostenga instituciones “duraderas” y “creíbles” y, en este contexto, consideró como inédito que un esposo y una esposa (Ortega y Murillo) gobiernen un país e impongan las reglas del poder. Asimismo, consideró que Ortega se quedó “solo” en la Revolución Sandinista, trazando un paralelismo con la eliminación que Josef Stalin hacía de sus adversarios.

La Fiscalía de Nicaragua pidió el miércoles pasado la detención de Ramírez, que también tiene nacionalidad española y fue galardonado con el Premio Cervantes en 2018, por “realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia”.

Los ministerios de Exteriores y Cultura publicaron el domingo por la noche un comunicado conjunto en el que manifestaron su rechazo por las “infundadas acusaciones” contra el escritor y en el que reivindicaron “su compromiso con la defensa de la democracia en su país”.

El Ministerio de Exteriores llamó a consultas a la embajadora española en Managua el pasado 11 de agosto después de un duro comunicado de la Cancillería de Nicaragua en el que se denunciaba injerencia por parte de España en la situación interna del país y se recurría a los GAL o Cataluña para criticar al Gobierno.

VARGAS LLOSA LAMENTA EL “ATROPELLO”

El escritor hispano-peruano Mario Vargas Llosa, también presente en el evento, calificó a Ramírez como “un gran escritor” en lengua española y lamentó que “acaba de sufrir un atropello absolutamente escandaloso”.Mario Vargas Llosa y Sergio Ramírez en el festival Centroamérica CuentaMario Vargas Llosa y Sergio Ramírez en el festival Centroamérica Cuenta

Así, Vargas Llosa recordó que el escritor nicaragüense participó de una manera “activa” en la vida política de si país y también de una forma “moderada”, que “es la que se asocia más a sus convicciones, su manera de ser y de escribir”.

“Acaban de prohibir el último libro de Ramírez (‘Tongolete no sabía bailar’) y se ha salvado de milagro de estar en la cárcel con los otros opositores”, insistió, antes de pedir al auditorio “rendir un homenaje” a Ramírez por la “difícil situación” que atraviesa, lo que se traduce en un aplauso de los presentes.

Por su parte, la secretaria de Estado de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Pilar Cancela, reivindicó la “libertad ante todo y por encima de todo” y ha matizado que la “palabra escrita es instrumento del pensamiento libre”. De forma paralela, ha deseado que los “lazos de sangre y cultura” que “hermanan” España y Latinoamérica “no dejen nunca de abrazarnos”.

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