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La trampa de los talibanes: creen que una vez que alcancen un acuerdo para formar gobierno mostrarán su verdadero rostro

Los talibanes se esfuerzan por llegar a un acuerdo con antiguos funcionarios afganos para establecer un gobierno que pueda obtener el reconocimiento internacional, mantener el flujo de ayuda al país y restaurar el acceso a miles de millones de dólares en reservas internacionales.

Los líderes talibanes han tenido más de una docena de reuniones durante la última semana con los pocos ex funcionarios afganos que permanecen en Kabul, entre ellos el ex presidente Hamid KarzaiAbdullah Abdullah, ex líder del consejo de reconciliación nacional; y Gulbuddin Hekmatyar, un ex señor de la guerra convertido en político. Las reuniones se han celebrado en el palacio presidencial, en antiguas oficinas gubernamentales y en recintos privados.

Para los talibanesun acuerdo político podría evitar que el grupo se convierta de nuevo en un paria internacional, lo que hundiría aún más en la pobreza a uno de los países más pobres del mundo. Para los antiguos líderes afganosun acuerdo les daría una cuota de poder en el nuevo gobierno de Afganistán.

En una conferencia de prensa celebrada en el centro de medios de comunicación del antiguo gobierno afgano, ahora adornado con banderas blancas de los talibanes, el portavoz talibán Zabihullah Mujahid dijo que las reuniones con los antiguos funcionarios afganos son un esfuerzo por buscar “su consejo sobre el futuro gobierno”, para que Afganistán pueda “construir un gobierno que sea responsable, que sirva al país y que reúna a todos”.

Un ex alto funcionario afgano presente en varias de las reuniones dijo que los líderes talibanes transmitieron que “quieren tener un gobierno compartido”.

Dicen: ‘No podemos controlar el país sin su ayuda’”, dijo el ex funcionario, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los medios de comunicación.

“Pero sí, el punto principal es el dinero”, afirmó el funcionario. “Los talibanes tienen miedo de dos cosas: la presión de la comunidad internacional”, dijo, refiriéndose a las sanciones, los recortes a la ayuda internacional y la imposibilidad de comerciar, “y la resistencia”.Un cartel con la imagen del expresidente afgano Ashraf Ghani este jueves en Kabul. EFE/EPA/STRINGER Un cartel con la imagen del expresidente afgano Ashraf Ghani este jueves en Kabul. EFE/EPA/STRINGER

La mayoría de los países dicen que quieren ver un traspaso formal de poder antes de reconocer un nuevo gobierno en Afganistán; otros, como Rusia y China, sugieren que su decisión podría basarse más en el mantenimiento de la estabilidad regional.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha descrito el golpe militar de los talibanes como una “realidad” que hay que aceptar para evitar la ruptura del país. Los líderes del G-7 -entre los que se encuentra el presidente Joe Biden– afirmaron que se tendrá en cuenta el enfoque de los talibanes sobre los derechos humanos a la hora de decidir el reconocimiento formal.

Juzgaremos a las partes afganas por sus acciones, no por sus palabras”, señaló una declaración conjunta de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Japón, Francia, Alemania e Italia.

El reconocimiento de la comunidad internacional podría llevar a la liberación de miles de millones de dólares en reservas que ahora son inaccesibles para los talibanes. El gobierno de Biden congeló las reservas del gobierno afgano dos días después de la repentina toma de Kabul por parte de los talibanes, medida que fue seguida por el Fondo Monetario Internacional.

Mientras prosiguen las conversaciones con sus antiguos enemigos, los talibanes parecen instar a la vuelta a la normalidad en Kabul. El tráfico ha vuelto a las calles de la ciudad y muchos comercios están abiertos, pero los bancos siguen cerrados en su mayoría como consecuencia de la congelación de las reservas estadounidenses. Los cierres casi han paralizado la economía del país y, combinados con los recortes de la ayuda internacional, corren el riesgo de hundir a casi 4 millones más de afganos por debajo del umbral de la pobreza en sólo tres meses, según una evaluación del Banco Mundial vista por The Washington Post.EFE/EPA/AKHTER GULFAM EFE/EPA/AKHTER GULFAM

En la conferencia de prensa del martes, Mujahid pidió a las embajadas extranjeras que reanuden su trabajo en el país, hizo hincapié en la necesidad de continuar con la ayuda internacional y pidió que se detengan las evacuaciones masivas que está llevando a cabo Estados Unidos.

Estados Unidos “no debería animar al pueblo afgano a abandonar el país, nuestra gente cualificada, nuestros ingenieros, nuestros médicos y especialistas y los que se han educado aquí, nuestro país los necesita. No deben ser llevados a países extranjeros”, dijo. “Los que son sacados de Afganistán son tratados como trabajadores ordinarios en lugar de trabajar en sus especialidades”, advirtió.

Las evacuaciones estadounidenses alcanzaron el martes su mayor cifra diaria desde que comenzó la operación, con 21.600 personas sacadas del país. El portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo el martes que las autoridades tienen previsto mantener ese ritmo esta semana, y el general de división del Ejército Hank Taylor, en el Pentágono, dijo el miércoles que el número total de evacuados es de “aproximadamente 88.000”.

Saiamai, una de los miles de afganos acampados frente al aeropuerto internacional de Kabul, llevaba días esperando un vuelo de salida con sus siete hijos y dijo que los combatientes talibanes que custodian una de las puertas principales están pidiendo cada vez más a la multitud que regrese a su casa y se quede en Afganistán.

“Pero no nos dicen por qué, no nos dan una razón, simplemente nos golpean”, dijo el miércoles, describiendo lo que ocurrió apenas unas horas antes cuando intentó acercarse a las puertas para comprobar si su nombre estaba en la lista de personas autorizadas a salir. Pidió que la identificaran sólo por su nombre de pila por temor a represalias.Un miembro de los talibanes fuera del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai en Kabul, Afganistán, agosto del 2021. REUTERS/StringerUn miembro de los talibanes fuera del Aeropuerto Internacional Hamid Karzai en Kabul, Afganistán, agosto del 2021. REUTERS/Stringer

Naimatullah Barakzai, de 30 años, decidió no abandonar Afganistán tras la caída de Kabul. El portavoz de la municipalidad de Kabul es una de las pocas personas que sirvió bajo el anterior gobierno de Afganistán y decidió permanecer bajo el régimen talibán.

El sistema no es importante para mí. Sólo quiero servir a mi pueblo y a mi país”, dijo. Pero explicó que no fue una decisión fácil. “La gente debe tolerar algunas cosas si quiere seguir sirviendo a su país. Dos de mis hermanos fueron asesinados por los talibanes, pero ahora no pienso en ello”, agregó.

El ex alto funcionario afgano que se reunió con los dirigentes talibanes dijo que cree que los llamamientos del grupo a compartir el poder son auténticos, pero que el movimiento está lidiando con el mismo problema que lo ha atormentado durante meses: decidir qué tipo de concesiones está dispuesto a hacer -si es que hace alguna- en aras de la legitimidad internacional.

Estamos esperando a que nos comuniquen su plan para el nuevo gobierno. No queremos perder todos nuestros logros de los últimos 20 años”, dijo, refiriéndose a los avances en los derechos de las mujeres y las minorías y en las libertades civiles.

Pero independientemente de lo que el grupo se comprometa a mantener ahora, dijo, muchos temen que una vez que se alcance un acuerdo, los talibanes puedan faltar a su palabra.

Nadie puede garantizarlo”, dijo. “Siempre es posible”.

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