El Mundo

Los cinco niveles de autonomía para entender en qué grado de trabajo remoto está su empresa

El 68% de las personas prefiere implementar un esquema híbrido, que combine el formato presencial y a distancia. Qué depara este nuevo año en términos de búsqueda de eficiencia en la distribución del trabajo. Las oportunidades que se abren

Producto de la pandemia, 2020 provocó una verdadera revolución en la manera de prestar servicios. Para muchos puestos ya no fue necesario ir a lugar físico y, por causa de la cuarentena, obligadamente se forzó a un home office de gran alcance. Podríamos decir que en el laboratorio se experimentó una vacuna a las apuradas y con distintos grados de efectividad: quiénes pueden y quiénes no pueden pasar del trabajo sincrónico al asincrónico. Siempre que el negocio lo permita, ¿por qué vale la pena y qué niveles de maduración deben tener las empresas para lograrlo?

Matt Mullenweg, creador de Atomattic y del sistema de gestión de contenidos WordPress.com, lo explica en “los cinco niveles de autonomía”. Cabe aclarar que en 2017 logró demostrar que no era necesario poseer oficinas físicas, bajando las cortinas de su sede en San Francisco.

Nivel 0

Es el trabajo que no se puede hacer a menos que uno esté físicamente allí. Muchos asumieron que tenían muchos más de estos de los que realmente tenían. Negación.

Nivel 1

Allí se encontraban la mayoría de las empresas que no estaban preparadas para la crisis y que no hacían un esfuerzo deliberado para hacer que las cosas fueran compatibles con el trabajo remoto. La idea era posponer hasta que se regrese al “templo”, porque el trabajo ocurre en el equipo, en el espacio y en el horario de la empresa.En el Nivel 1 de autonomía se encuentran la mayoría de las empresas que no estaban preparadas para la crisis y que no hacían un esfuerzo deliberado para hacer que las cosas fueran compatibles con el trabajo remoto (Shutterstock)En el Nivel 1 de autonomía se encuentran la mayoría de las empresas que no estaban preparadas para la crisis y que no hacían un esfuerzo deliberado para hacer que las cosas fueran compatibles con el trabajo remoto (Shutterstock)

Nivel 2

Es donde muchas empresas se han encontrado en marzo de 2020. Aceptando que el trabajo va a suceder en casa durante un tiempo, recrean lo que estaban haciendo en la oficina en un entorno “remoto”Todo sincrónico, mucha reunionitis. Ansiedad y temor en torno a si, en verdad, estamos trabajando.

Las empresas más desconfiadas, instalando un software de seguridad y buscando a través de un comité excusas varias, por ejemplo: “No queremos que te roben la información”. ¿Cómo impactó ello en el clima y el humor de la empresa? ¿Cuáles fueron los resultados de la reunionitis? ¿Aumentó la productividad? No, más bien generó burn out.

Nivel 3

Es un estadio superador: se invierte en equipos, en iluminación, sonido, entre otros. A su vez, los procesos asincrónicos empiezan a reemplazar las reuniones improductivas (casi todas); toma una especial atención la comunicación escrita, las videoconferencias vienen con deberes previos y revisión en tiempo real.

Las empresas que llegan a este nivel generan reuniones para compartir experiencias y conocerse cara a cara uno o dos veces al año.En el nivel impera lo asincrónico: se evalúa el trabajo de las personas sobre lo que producen, no cómo o cuándo lo producen (Shutterstock)En el nivel impera lo asincrónico: se evalúa el trabajo de las personas sobre lo que producen, no cómo o cuándo lo producen (Shutterstock)

Nivel 4

Impera lo asincrónico (¿La revancha de los introvertidos?), se evalúa el trabajo de las personas sobre lo que producen, no cómo o cuándo lo producen. Se desarrolla en un grado muy significativo la confianza, aunque quizás se ralentiza un poco la toma de decisiones, pero alcanza mayores niveles de empoderamiento.

Se invierte en capacitación, coaching y las oficinas caseras son premium. Físicamente, vivís donde elegís vivir, obteniendo mayor bienestar. Con todos estos atributos, mejora la fidelización.

Nivel 5

No es totalmente alcanzable. Mullenweg lo denomina nirvana. Se genera cuando las personas aportan lo mejor de sí mismas y los niveles más altos de creatividad para hacer el mejor trabajo de sus carreras y simplemente divertirse, logrando bienestar y salud mental.

El deseo de ser autodirigido, un gran antídoto para no convertirse en un zombie part-time. Es decir, ese espacio de tu vida que le dedicás a tu profesión y que te genera vida, lo disfrutás y no te la pasás pensando en tus vacaciones, fines de semana y feriados. Es el nivel en el que te cuesta diferenciar, ahora estoy trabajando, ahora estoy viviendo. Todo es vida, el alma te pertenece las 24 horas del día.

¿Qué nos espera en 2021?

En mi investigación, el 68% de los entrevistados prefiere un blend (home & office). El estudio cualitativo demostró que ese porcentaje es alto porque muchos se quedaron en nivel 2, es decir terminaron trabajando más tiempo que en la oficina y no experimentaron la evolución.

Hay que hacer todo lo posible para que más empresas pasen de nivel 2 a nivel 3 y 4. El 16% añora volver al nivel 1, su amado espacio. Por último, otro 16% prefiere trabajar mayoritariamente desde el lugar que desee la persona.

¿Qué se está considerando hasta ahora? Muchas compañías ven el modelo blend como una oportunidad (los departamentos de capital humano con más empatía presentaron números con considerables ahorros y mayor atracción de talentos). El punto más fuerte para establecer un blend como metodología es que no se puede lograr la conexión emocional de un equipo solo trabajando a distancia. Compartir. En definitiva, 2021 será la búsqueda de la eficiencia en la distribución del trabajo.(Shutterstock)(Shutterstock)

Por último, les paso algunas innovaciones laborales que me han comentado al realizar esta investigación. Una persona negoció con su jefa para que pueda trabajar de noche porque consideraba que rendía más. Otra comparte el trabajo con su pareja, aunque esta última no está en nómina. Un emprendedor tercerizó su trabajo, es decir le paga el 70% de sus ingresos a otra persona y en ese tiempo disponible se está dedicando a un proyecto personal, obvio que la empresa no sabe nada. Y, por último, más de una persona está buscando trabajo fuera del país, tentadas por atractivos ingresos depositados en otros paraísos.

Las personas son liebres, las empresas (equipo, grupo o banda de personas) de todo, menos liebre. Para pensar. Lo vería como una oportunidad.

(*) Guillermo Occhipinti es conferencista, consultor y referente en temas de management. Profesor de maestrías y programas ejecutivos en Uade Business School, San Andrés, Eseade, Santo Tomás de Aquino y la Escuela de Negocios de la Universidad 21. Es profesor invitado en numerosas casas de estudio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba