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Seguridad jurídica y combate a la corrupción son clave para la agenda comercial del Triángulo Norte

El despegue económico de Guatemala, Honduras y El Salvador por el que apuesta Estados Unidos a través del plan de inversión de 4.000 millones de dólares de la administración del presidente Joe Biden, con la que espera consolidar una fuerte alianza con el sector privado y la sociedad civil de esos países, deberá superar antes obstáculos que enfrenta esa región y que socavan el crecimiento.

La corrupción, la inseguridad jurídica y el desmantelamiento de la institucionalidad democrática son solo algunas de las amenazas que conlleva cumplir los objetivos, coincidieron un grupo de expertos invitados al foro virtual ‘Comercio y Centroamérica: Renovación de una Agenda para el Desarrollo Sostenible’ del Consejo de las Américas (AS/COA), en Washington DC.

Para el economista Juan José Daboub, ex director técnico del Banco Mundial y negociador del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA), cuando fungía como ministro de la presidencia de El Salvador entre 1999-2004, de aquella primera década del siglo a este tiempo muchas cosas han cambiado.

Entre estas la creciente presencia de China en la región, la estabilidad democrática de algunos países que se ve amenazada y el aumento de las migraciones irregulares del Triángulo Norte de Centroamérica hacia Estados Unidos, alude Daboub al citar los tópicos a los que se debe poner atención para poner en perspectiva la situación.

“Se requiere más seguridad, personal, seguridad legal y nacional”, dijo Daboub luego de exponer las potencialidades de la región por su cercanía estratégica con Estados Unidos, más el bono de población que ofrece a la potencia del norte, y la coincidencias para generar alianzas estratégicas con industrias como telecomunicaciones y gas.

También matiza –como buen augurio- que el sector privado de los tres países está en sintonía y sobre todo comparten el enfoque de desarrollo previsto por la administración estadounidense para la región.

“Tenemos líderes del sector privado en los tres países de Honduras, Guatemala y El Salvador que están trabajan en la misma dirección, pero también el sector privado está muy involucrado en hacer fuerte esa participación de Estados Unidos”, dijo Daboub.

El vicepresidente de AS/COA, Eric Farnsworth, quien moderó la actividad virtual, invita a los expertos al foro completado por Barbara Kotschwar, directora del Instituto de  Desarrollo Económico de Visa, y Antonio Ortiz-Mena, vicepresidente del Albright Stonebridge Group, a abordar el impacto de la corrupción en el desarrollo económico.

Kotschwar opina someramente que el sector privado, especialmente en un nivel corporativo global, es conocedor de la problemática, pero que éste se rige por estándares y reglas que impiden participar en esos esquemas de corrupción.

El empresario e inversionista en el Triángulo Norte, Greg Huger, del grupo HUGE formado por inversionistas de Estados Unidos que apuestan con empresas de gran calado en la región para generar empleo, dice que el problema de la corrupción y la inseguridad jurídica sí representa obstáculos y amenazas, si bien no es lo único.

También existen, sostiene, otras trabas en la región no menos urgentes de resolver como la integración de un marco jurídico más regional que permita a los inversionistas extranjeros trabajar mejor en conjunto en esos países, sumado a la creación de infraestructura adecuada que facilite las operaciones.

“Es real que el clima de inversión y de negocios y la capacidad de crear puestos de trabajo es mejor cuando no hay corrupción, cuando sí hay seguridad [jurídica] y las cosas están bien manejadas”, comentó Greg Huger a la Voz de América.

Por su parte, Farnsworth considera que no se puede eludir que en la región pareciera que las “herramientas democráticas y la garantía de contar con un sistema democrático sólido están fallando” y que tampoco se puede dejar de lado que eso puede socavar el desarrollo económico de un país, luego de comentarios de incluir en la subregión a Nicaragua, país con más evidentes retrocesos de institucionalidad democrática y de empobrecimiento de su población.  

Al respecto Juan José Daboub agregó que “los países centroamericanos necesitan ser más activos; pero debe ser más clara también la decisión de  Estados Unidos en cómo ayudar a rehabilitar la democracia” en Centroamérica y otros países que han retrocedido para evitar que “se convierta en algo permanente”, puntualizó el economista.

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